Este año se cumplen tres años desde que adoptamos a Ruby y a Dexter, nuestros gatos. Recuerdo que fue hace como tres años que Joaquín tuvo la brillante idea de adoptar un gato o un perro. En mi casa nunca fuimos de tener animales y lo máximo que tuvimos fueron hamsters. Yo no tenía muchas ganas de adoptar ningún animal porque no me quería comprometer a tener que cuidar de una criatura y me daba flojera.

Ruby observando uno de sus juguetes favoritos

Ruby observando uno de sus juguetes favoritos

Pero Joaquín insistió con el tema y yo pensé que mejor sería prepararnos antes de tomar cualquier decisión. Primero que nada decidí que sería un gato, porque yo se que los gatos son más independientes: usan su caja, no los tienes que bañar y no tienes que pasearlos. Luego investigué que era mejor tener dos gatos para que se hicieran compañía y tuvieran con quien jugar mientras estuvieran solos.

A partir de eso también vino la reflexión y el compromiso de que si íbamos a adoptar estos gatos eran para siempre. Que había que madurar y saber que irnos de viaje no sería tan fácil, que siempre habría que pensar en los gatos para cualquier decisión.

Luego vino investigar como adoptar un gato en Calgary. Así que busqué en internet sobre Meow Foundation, una organización sin fines de lucro cuyo principal objetivo es conseguir hogar para gatitos callejeros. Recuerdo que una vez había visto una cajita de donación para la Meow Foundation en un supermercado donde había el modelo de la campaña era un gato naranja con un suéter azul, muy simpático.

Dexter descansando

Dexter descansando

Tras ponerme en contacto con ellos, leí sobre como era el proceso de adopción. Me hicieron una llamada telefónica para entrevistarme brevemente (para asegurarse de que yo iba a poder proveerles y no estaba loca). Tras eso fue que empezó la búsqueda en el catalogo de gatos disponibles.

Dos gatos nos llamaron la atención: Chiquita y Drummer. La historia de Chiquita me conmovió mucho, porque había sido encontrada de un mes de nacida abandonada sin camada y sin madre. Era muy desconfiada y de acuerdo a la historia de la madre adoptiva que estaba cuidando temporalmente de Chiquita, la gata poco a poco había aprendido a confiar y ahora era un poco más cariñosa. Hicimos una cita para ir a visitarla.

Chiquita era muy apegada con la señora que la cuidaba temporalmente y cuando estuvimos allí no quería jugar con nosotros, ni quería acercarse. De pelaje marrón con pintas negras y barriguita blanca, era hermosa. Era un poco arisca, pero yo entendí que ella solo necesitaba un poco de tiempo. Me pareció demasiado lindo como Chiquita era cariñosa con la señora. Yo decidí allí mismo que Chiquita iba con nosotros.

El segundo gato que fuimos a ver pertenecía a una camada de 5 o 6 gatitos. Drummer era un mestizo blanco con algunas pintas oscuras. La familia que cuidaba de los gatitos había asistido en el parto a la mamá gata a quien decidieron adoptar. Cuando entramos a la sala de la casa era una locura de gatitos por todos lados saltando y corriendo. Justamente coincidió con la llegada de personas que venían a buscar los otros gatitos de la camada que ya habían adoptado. Drummer era un gatito hiperactivo, no se detuvo a mirarnos y estaba metido en su propio mundo.

Ruby acostada en la alfombra

Ruby acostada en la alfombra

Tras varios intentos fallidos de llamar su atención me di cuenta sentada en el piso que había un gatito naranja que estaba durmiendo cómodamente a mi lado. Me llamó la atención y lo acaricié, el gatito naranja empezó a ronronear y siguió durmiendo a mi lado. La señora me dijo que ese gatito aun nadie lo había adoptado, su nombre era Copper. Ese fue el momento en que Drummer me fue completamente indiferente y decidimos adoptar a Copper.

Tras finalizar el papeleo con Meow Foundation hicimos una cita con las respectivas familias para traer a casa a Chiquita y Copper. Ustedes se preguntarán, de donde salieron Ruby y Dexter. Simplemente fue un cambio de nombre. Chiquita pasó a ser Ruby, en honor al lenguaje de programación que me inspiró a volver a la Universidad a estudiar Ingeniería de Software. Copper pasó a ser Dexter, tal cual como el asesino en serie de la famosa serie de TV.

Desde entonces los gatos han llenado de alegría nuestra casa y no nos imaginamos una vida sin ellos. Hay responsabilidades, si, poco a poco nos hemos acostumbrado a ellas. Y no somos llorones porque nuestras mascotas no nos dejan viajar, al contrario, el año pasado nos fuimos de vacaciones los 4. Esta no será la última entrada sobre las aventuras de los gatos.

Ruby y Dexter en la cabaña de vacaciones con nosotros.

Ruby y Dexter en la cabaña de vacaciones con nosotros.

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