El pasado y el futuro.
Hola, ¿adivinen de que tratará esta entrada? El pasado. Hace tres años atras, alguien me dijo que el pasado no significa nada y aunque es dificil concebir tal idea, he intentado con dificultad llevarlo a práctica. El pasado no existe, otra frase fascinante… pero más importante que todo eso es saber ¿qué hay a tu alrededor? Todo, pero que es lo que realmente vemos… solo lo que queremos.
Es allí cuando empiezan a aparecer emociones confusas y el ego te dice que todo en este mundo si importa, este mundo tiene su precio. El ego nos dice que eres quien fuiste en el pasado, el tiempo te marca la piel con una marca que no puedes remover. Yo soy especial y él también, somos más especiales que el resto de los demás por órdenes del ego.
Pensar desarrolla un sentido sobre lo temporal y lo especial, basandonos en comparaciones sobre casi todo, donde todo está compartamentalizado. Donde mis excusas de la victima que fui en el pasado son valiosas para justificar el porque sigo siendo el que soy.
Oh querido mio, si supieras lo ciego que estás por tu ego. Que el sufrimiento es obra de esta pesadilla que aceptamos como realidad. ¿Por qué nos acostumbramos tanto a anticiparnos o recordar? ¿Por qué nos aferramos a lo especial? ¿Por qué rapidamente nos interconvertimos en victima y victimario? Es tan simple que no es tan lógico para nuestra complicada forma de pensar.
Hoy luego del susto en el bus entendi lo que habia leido la noche anterior sobre los seres humanos como seres vulnerables. Podemos morir dormidos, decapitados, de un virus o de una coleada cuando el bus de bellas artes cuando sube hoyo de la puerta y quiere esquivar un camión en la curva (no se lo conté a nadie, puesto que lo olvidé, vaya memoria la mia… al igual que mi reflexión sobre la cuenca del helecho. Me pasa frecuente pensar en algo genial para contar pero luego lo olvido).
Cuando llegué a la Universidad me tocó caminar y me perdí en los jardines, detallando cosas que nunca antes había visto, recordando que dentro de un año será pasado estudiar en la Universidad. Fue allí que me quede metida en aquel momento, sintiendo ese momento en aquel lugar… aquel momento entre el calor y la brisa, entre el olor de la grama y los arboles. Allí me olvidé del bus, pero luego me olvidé de ese momento… luego volví a la rutina y a la eterna lucha del anticipar a través de lo recordado. Sin embargo sabiendo como son las cosas… en realidad.
Pero aun así mi mente sigue llena de juicios. La pesadilla va para largo… pero vale la pena volver a intentar. Ya me siento en paz.


