Hombres y Mujeres
Hoy estaba en la Universidad, cuando me percaté de la conversación de un amigo con otro amigo a través del Messenger. E l hablaba con un chico que raspó una materia del trimestre y la otra se la habían pasado (caso concreto: bajo rendimiento académico). Mi amigo lo que hizo fue decirle: “Que maldito vago eres.”
Eso me hizo pensar sobre la sinceridad/honestidad de los hombres entre ellos y lo mismo entre mujeres. Las mujeres somos criticonas por naturaleza (yo si lo admito, a otras mujeres les falta un largo trecho para aceptar eso). Pero cuando estamos de frente, las mujeres actuamos diferente a los hombres, hablamos más y decimos menos. Si una de nuestras amigas raspa todas las materias, es poco probable que su otra amiga le diga “Que maldita vaga eres”. El efecto de esas palabras rudas puede causar lágrimas, recriminación, rencor y la típica frase: “Es que tu no entiendes…”, acompañado por años de enemistad. A mi jamás se me ocurriría decirle eso a una amiga, claro, que tampoco hay necesidad. Pero muchas veces las mujeres no nos decimos las cosas de frente por no herirnos, y eso es peor que decirlo de frente ya que callamos.
Cuando dos amigos gustan de una misma chica y solo uno logra ser su novio, lo más probable es que al poco tiempo los dos amigos vuelvan a hablarse y a tratarse normal, perdonan (u olvidan) rápido. Pero ya, dos amigas gustan de un mismo chico, la batalla por el chico es estrepitosamente dramática, por un lado el pacto de amistad (”No dejemos que esto se interponga en nuestra amistad”) y por el otro lado la cuchillada por la espalda (cada una por su lado haciendo puntos con el conejillo de indias… digo, el chico de gusto en común), las dos chicas terminan peleadas (y llorando) más nunca vuelven a ser amigas (además de esparcir por el mundo los defectos de su ex querida amiga del alma), y por supuesto el chico no se queda con ninguna de las dos.
Eso que he dicho, es generalizar mucho… pero se puede aplicar a una gran variedad de casos. Por eso de que las mujeres tenemos un modo de razonar muy diferente a los hombres. Esa diferencia nos causa malos entendidos, pero eso mismo nos puede unir. A veces me gustaría no tener que ser tan cuidadosa al hablar, pero a veces es inconcebible para mi ser así (parece que estás más gorda, que idea tan carente de sentido, no le interesas a él, te vistes como una cualquiera, ese corte de cabello te queda horrible, que gusto tan malo tienes…), pero juass, no me nace herir con palabras sinceras a otras mujeres sensibles. Eso es algo que admiro de los hombres, poder decirse cosas así sin causarse entre ellos malos entendidos e incluso tomarselo de buena manera (con excepciones).
Eso de reservarnos cosas, caen en la prudencia que poco a poco nos lleva a decir cosas solo por complacer a los demás indistintamente si somos hombres o mujeres. Muchos hombres no se atreverían a decirle a sus esposas o novias: Creo que estás un poco pasada de peso, de antemano ya que sabrían que herirían a dicha mujer y esto podría desencadenar una discusión muy terrible entre ambos.
A los hombres les fastidia que las mujeres sean complicadas y a las mujeres les molesta que los hombre se tomen las cosas tan simples, eso se refleja hasta en la sexualidad y me atrevería a decir que hasta en la forma en que nuestro cuerpo funciona. Todo esto me hace pensar que entre hombres y mujeres necesitamos un equilibrio.


