Reflexión
Todos somos diferentes y la madurez depende en que forma nos desempeñamos de nuestra forma y aun asi conviviendo con los demás. Hoy aprendí algo muy valioso por mi misma, la madurez no está en el hecho de obedecer o desbodecer a tus padres, sino en darte cuenta que tus decisiones en vida no giran en torno a ellos, ni siquiera en torno a alguien más de tu vida.
Para una madurez plena es necesario concientizar que no somos igual a los demás y por ende pensamos distintos, indiferentemente de que esas otras personas sean nuestros padres creer en cosas diferentes no nos hace mejores o peores. Todo se trata de vivir y dejar vivir…
Por esta vez y por siempre, dejaré vivir. Las cosas que pronto decidiré, no estarán basadas en el patrón de obediencia o desobediciencia hacia nadie, sino en lo que yo crea mejor para mi. Esta es mi forma de buscar una solución y no estar señalando el problema en los demás. En este mundo al final todo carece de significado más que el que yo misma le puse… pues por mi, ya muchas cosas no tienen significado para mi.


